En camino junto a Jesús
GRAN CONCURRENCIA EN UNA SENTIDA CELEBRACIÓN DE ESTE DOMINGO DE RAMOS QUE DA INICIO A LA SEMANA SANTA
Ya estamos en camino, hemos dado comienzo a la Semana Santa en nuestra casa con una hermosa celebración donde se pudo ver una gran concurrencia de varios de los miembros de la comunidad.
El P. Julio presidió la celebración que comenzó puntualmente a las 11 de la mañana en nuestro patio con la primera parte que incluye la bendición de los ramos y la lectura del evangelio que recuerda la entrada de Jesús en Jerusalén. Posteriormente, la procesión lleva a todo el pueblo dentro del Templo para continuar con la misa. En esta misa se destaca la lectura de la Pasión de Jesús según San Mateo.
Compartimos con ustedes la homilía del P. Julio para este Domingo de Ramos:
“Una vez más, como entonces, como en Jerusalén, hemos entrado a la Iglesia aclamando a Jesús, nuestro salvador. Una vez más, como pasó allá en Jerusalén, hemos contemplado la Pasión del Señor según San Mateo. Una vez más hemos escuchado que todo lo que vivió Jesús fue hecho para que se cumplieran las escrituras, para cumplir la voluntad de Dios. La voluntad de Dios no es el sufrimiento y la muerte, sino que la voluntad de Dios es la salvación y la vida. La voluntad de Dios es que reconozcamos en Jesús al Mesías.
Justamente escuchábamos en el Evangelio de la entrada de Jesús en Jerusalén que la gente se preguntaba sobre Jesús: ¿quién es Este?; y termina el centurión, después de que nota la conmoción del Cielo y de la tierra, después de que nota el rasgado del velo del templo, la resurrección de aquellos muertos y el ingreso de éstos en la ciudad, diciendo: “verdaderamente, éste hombre era Hijo de Dios”.
Ahí apunta la vivencia de nuestra Semana Santa, a que, verdaderamente reconozcamos en Jesús al Hijo de Dios. Y que de Él aprendamos las lecciones de la Pasión. Eso rezamos al principio de nuestra celebración aquí en el Templo: que podamos aprender las enseñanzas que Jesús nos quiere dar con su Pasión para poder vivir con Él la resurrección.
Pasión no es otra cosa más que amor. Un amor que se vive hasta el extremo, hasta dar la vida.
Nosotros somos invitados una año más a preguntarnos: ¿quién es Este para nosotros?, ¿quién es Este que sigue perdonando y teniendo misericordia?, ¿quién es Este que vuelve a moriri por mí?, ¿quién es Este que vuelve a resuscitar y me invita a mí a resuscitar con Él?, ¿quién es Este que vive estos inmensos gestos de amor, Este que se deja escupir, Este que se deja arrancar la barba, Este que se deja golpear, Este que se deja crucificar?, ¿quién es Este?
Si en verdad para nosotros Jesús es el Mesías, no haremos como los discípulos que huyeron atemorizados, negándolo. Sino que buscaremos quedarnos con Él y acompañarlo en estos días.
Si la respuesta es afirmativa: Él es el Mesías, el Hijo de Dios, aprenderemos de Él la lección de la Pasión, del dolor con amor.
También nosotros sufrimos, pero muchas veces sufriendo no amamos, sólo nos quejamos.
Jesús guerdaba silencio en su juicio y clamó a Dios desde la cruz. Aprendiendo la lección de confiar en Dios, asumiendo los sufrimientos de nuestra vida para salvación del mundo, que podamos entonces vivir esta Semana Santa con la disposición plena, siguiendo a Jesús hasta lo último.
Porque se vienen tiempos en donde hacen falta cristianos verdaderos y cristianos auténticos. No hace falta ser profeta para darse cuenta que se vienen tiempos en que por plata se va a vender la sangre de los inocentes; llámensé niños concebidos, llámensé ancianos o enfermos. Se vienen tiempos en que, por plata, se va a vender la sangre inocente.
Y, ¿qué vamos a hacer nosotros?
¿Por qué?
Porque ya estamos en el tiempo en que se derrama sangre inocente.
Tantos chicos y chicas perdidos en las drogas y en los vicios!
Tantos chicos y chicas que, en la búsqueda de la felicidad, pierden la conciencia por el alcohol y pierden la vida!
Tantos que, por tener algo más son capaces de matar, de asesinar, de derramar sangre inocente!
¿Qué hacemos nosotros?
¿A qué nos invita Jesús a nosotros?
Seguro que no a quedarnos quietos y callados. Seguro que a hacer, a actuar, a participar. Y a mostrar con nuestra vida que la vida vale la pena. Que la vida vale la pena en cada una de sus etapas. Que la familia vale la pena porque es la cuna de la vida y del amor. Y que hay que trabajar y defender a la familia.
Y cada uno vale la pena, porque por cada uno se derramó esa sangre. Por cada uno Ese fue capaz de, en el amor, padecer.
¿Quién es Ese?
Que nuestra vida responda a lo largo de estos días de Semana Santa.
Amén.
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